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Cincuenta Años de la Sociedad Botánica de México
Javier Valdés
Nacimiento y Desarrollo de la Sociedad Botánica
Remontémonos al año de 1941, hace 50 años y sobre todo recordemos que en
nuestro país los botánicos han emergido como un subproducto de una carrera muy
general que es la de biólogo o algunas otras afines. En 1941 la recién fundada
Facultad de Ciencias, apenas en 1939, aún ni siquiera había producido su
primera generación, la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto
Politécnico Nacional apenas estaba naciendo, precisamente en ese año de 1941,
y aún faltaban más de diez años para que se fundara otra escuela de biología
en Monterrey. En ese tiempo las escuelas de agronomía aún no incorporaban a
sus planes de estudio la enseñanza de la botánica como tal a nivel superior y
por otra parte, en esa época, a causa de la reestructuración
postrevolucionaria, las instituciones de investigación prácticamente no
existían, a excepción del Instituto de Biología de la UNAM.
En este pobre contexto me permito hacer referencia a Efraím Hernández X. en
una publicación de la misma Sociedad en el año de 1976; ahí se plantea la
siguiente pregunta, cito a Hernández: "¿qué condiciones y motivaciones
dieron origen a la Sociedad Botánica?", y sigo citándolo cuando afirma:
"al analizar el estado de la botánica en México a fines de 1940, no se
vislumbraban razones específicas para la fundación de la Sociedad Botánica de
México el 4 de septiembre de 1941".
Sin embargo, no hay que olvidar que en esos años aún quedaban veteranos de las
instituciones para esa época ya extintas, como el Instituto Médico Nacional y
la Dirección de Estudios Biológicos, que enriquecidos con nuevos elementos,
varios de ellos maestros de segunda enseñanza, habían revivido en su segunda
época, a la Sociedad Mexicana de Historia Natural en el año de 1937. El
renacimiento de esta Sociedad impulsó, encabezados por el profesor Don Maximino
Martínez, a un heterogéneo grupo de profesionistas y aficionados a la
fundación de la Sociedad Botánica de México. Es de elemental justicia
reconocer, aunque ya se ha comentado mucho, a Don Maximino Martínez, como el
eje motor de la Sociedad durante sus primeros 20 años, quien como presidente
los primeros cuatro y después como secretario, mantuvo con una tenacidad
admirable la cohesión de los miembros y las actividades, poniendo al servicio
de la Sociedad su casa y fondos de su propio peculio.
Macpalxochitl 128, Diciembre de 1991
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